Para aprender idiomas, ¿tienes que ser joven, vivir en el extranjero o tener un «don» especial? En el artículo de hoy (y en el vídeo que encontrarás al final) Abbe analiza el aprendizaje de idiomas con ejemplos reales y basados en la ciencia para desmontar 10 mitos del aprendizaje de idiomas. ¡Vamos a ello!

10 mitos del aprendizaje de idiomas

 

Rompemos 10 mitos del aprendizaje de idiomas

Mito 1: hay que ser joven para aprender un idioma.

Ya hemos oído que los niños absorben idiomas como esponjas, ¡lo tienen muy fácil! Y sí, es verdad, pero la cosa va más allá. Algunos estudios han señalado que los adultos aprenden gramática y vocabulario más rápido que los niños gracias a un mayor foco y estrategias de aprendizaje.

Los niños tienen ventaja con la pronunciación por la plasticidad cerebral y exposición prolongada, pero los adultos pueden aprender con la misma eficacia.

Con tan solo 10 minutos al día, y usando una aplicación como MosaLingua, un adulto puede aprender algo que a un niño le llevaría más tiempo sin enseñanza formal.

Mito 2: tienes que vivir en el país para ganar fluidez.

Vivir en un país donde se habla el idioma es una ventaja, pero no es la única vía hacia la fluidez.

Hoy en día, puedes hacer inmersión desde cualquier lugar: puedes hablar con nativos en línea, ver vídeos de YouTube o leer sitios web en el idioma que estás aprendiendo, usar aplicaciones… Y esto es tan solo una pequeña parte.

Un estudio de Carnegie Mellon mostró que, al estudiar en línea, se progresa tan rápido, sino más, que aprendiendo «in situ». ¿Lo sabías?

Mito 3: hablar con fluidez lleva años.

La fluidez no debe conllevar una eternidad. Con un buen método (repetición espaciada, hablar cuanto antes y práctica diaria) puedes llegar a hablar con fluidez en pocos meses.

La perfección lleva tiempo, pero «apañárselas» y mantener conversaciones, lo que suele considerarse hablar con fluidez, ¡es más rápido de lo que crees!

Rompamos este mito con algunos cálculos: = 120 horas en 3 meses son suficientes para llegar al nivel B1 y desenvolverte bien al viajar, trabajar y conversar.

Mito 4: necesitas tener un «don» o el «gen del lenguaje».

No existe algo como el «gen del lenguaje».

Varios estudios en neurociencia muestran que la habilidad de aprender se basa en la técnica más que en el talento. Políglotas como Steve Kaufmann, Benny Lewis y nuestro Luca Sadurny no han prosperado por tener un «don», (¡perdón, Luca!), sino por seguir métodos eficaces y ser constantes.

Las personas con una capacidad de memoria estándar suelen aprender varios idiomas con métodos estructurados, como la repetición espaciada y el aprendizaje activo.

Mito 5: la gramática es prioritaria a la hora de estudiar.

La gramática es clave, pero no lo principal. Fijarse en las reglas de inmediato puede frenarte y desmotivarte. Es mejor aprender frases útiles en situaciones concretas. La gramática cobrará sentido al escuchar y usar más el idioma.

Por ejemplo, al aprender frases como: «How much is it?», «I’d like a coffee, please», comenzarás a detectar patrones gramaticales sin necesidad de un libro de texto.

Mito 6: hay que dominar la lengua para hablar con nativos.

Esperar a dominar un idioma para hablar es uno de los mayores errores que podemos cometer. No necesitas la mejor gramática y vocabulario para conversar. Empieza a hablar desde el día uno, aunque sean pocas palabras. Cometer errores es parte del proceso.

Veamos un ejemplo cotidiano. Si alguien te dijese: «yo ir supermercado mañana», lo entenderías, ¿verdad?

Aunque no es del todo correcto, la persona se ha hecho entender, y puede que obtenga un comentario útil con el que podrá corregir algún error más adelante.

Mito 7: ganaré fluidez tan solo con la TV o escuchando música.

Ambas cosas están muy bien, pero no vale con la escucha pasiva, ¡lo siento! Tienes que incluir el aprendizaje activo, como repetir frases, imitar lo que escuchas, hablar en voz alta y coger notas.

Un estudio mostró que se retiene solo un 30 % con el método pasivo, y un 70 % cuando se integra la práctica activa. Pruébalo tú mismo: mira un escena de 5 minutos de una serie que te guste, haz un pausa y repite en alto cada frase; ¡ya verás qué efectivo!

Mito 8: es imposible aprender ciertos idiomas.

El mandarín, árabe o húngaro son difíciles, pero no imposibles. El Instituto de Servicio Exterior clasifica los idiomas por dificultad, pero podemos aprender toda lengua con un buen método.

Ve por partes, prioriza lo que más necesites, usa la repetición espaciada, y recuerda: ser constante es lo que cuenta. Hay mucha gente que aprende japonés por Internet sin haber estado en Japón. Si fuera imposible, ¡nadie lo haría!

Mito 9: lo olvidarás todo si paras el aprendizaje.

El conocimiento se irá atenuando, pero no desaparece.

Aun con falta de práctica, recordarás las estructuras del idioma. Es lo que se llama el «priming» lingüístico: incluso tras una pausa, tu cerebro puede retomar lo aprendido con mayor rapidez.

Compruébalo por ti mismo: si te has distraído un poco con la práctica del idioma, repasar solo 15 minutos traerá de vuelta el aprendizaje que pensabas haber olvidado.

Mito 10: traducir es la mejor forma de aprender.

No es así, y traducirlo todo atrasa el aprendizaje. Intenta pensar en el idioma con imágenes, contexto y usos reales.

Hay estudios que indican que aprender palabras con imágenes o en frases es más efectivo que traducirlas a tu lengua nativa. Por ejemplo, en vez de memorizar: «dog = chien», imagínate a un perro al aprender la palabra, y tu mente hará una conexión inmediata.

Como ves, no necesitas talento, viajes o años de estudio, sino las herramientas y actitud adecuadas.

 

BONIFICACIÓN: Vídeo

Y ahora, no te pierdas el vídeo que ha grabado Abbe desmontando todos estos mitos.

 


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¿Cuántos de estos mitos creías que eran verdad antes de leer este artículo?

¡Hasta el próximo vídeo!