Cuándo y cómo aprender la gramática

El puesto que se concede a aprender la gramática constituye una de las diferencias fundamentales que caracterizan cada método de enseñanza de lenguas extranjeras. Por un lado, el enfoque escolar y universitario concede un papel más importante a las reglas gramaticales. Por otro lado, los métodos alternativos pretenden reproducir las condiciones del aprendizaje inicial de los niños de su lengua materna. Estos nuevos métodos reducen la enseñanza de reglas y nociones gramaticales e, incluso, las eliminan. En este artículo abordamos cómo y cuando aprender la gramática. 

Última actualización 4/7/2017

aprender la gramática

 

Cómo y cuándo aprender la gramática

Como siempre, es entre esos dos extremos donde hace falta encontrar el método más eficaz. En efecto, agobiar a los alumnos con la gramática desde que comienzan a aprender les puede desanimar y volverse contraproducente (hasta mi profesor de inglés consiguió que, un idioma que hoy me encanta, no me gustase).

Pero eliminar radicalmente la enseñanza de reglas gramaticales priva a los alumnos de un instrumento formidable que les permite comprender las estructuras y la lógica del idioma. No se puede negar que un niño comienza a hablar el idioma antes de ir al colegio. Sin embargo, es en las reglas gramaticales, incluso sin conocerlas, donde saca su capacidad de explicarse de manera eficaz tanto oralmente como por escrito.

Es cuestión del objetivo y del tiempo del que se dispone

Toda persona que se sienta tentada a embarcarse en la aventura de un aprendizaje que pueda volverse vano debería comenzar por preguntarse estas dos cuestiones fundamentales:

  • «¿Con qué objetivo aprendo este idioma?» y
  • «¿Cuánto tiempo tengo para dedicarme a él?».

Mis lectores de este blog saben que me lancé a aprender portugués (soy Luca). Antes de empezar, me pregunté:

-¿Por qué aprendo un idioma (en mi caso, el portugués)?
Mi objetivo es que me ayude a desenvolverme en diversas situaciones durante mis vacaciones, cuando me comunique con los hablantes.

– ¿De cuánto tiempo dispongo?
Tengo menos de 3 meses y solo puedo dedicar 15 minutos al día.

Es evidente que, teniendo en cuenta el tiempo del que dispongo, sería ilusorio pretender dominar la gramática de ese idioma (por otro lado, tampoco tengo ganas). Además, mi objetivo es ser capaz rápidamente de hacerme entender. Sé que mi portugués no será perfecto, pero no pasa nada; mis errores no perjudicarán ni a la comprensión de mis interlocutores ni a mi ánimo de hacerme entender.

Después de haber comenzado a expresarme y después de haber aprendido bastante vocabulario y frases del día a día, podría, si quisiera, perfeccionar el idioma afrontando la gramática (y eso, sin duda, lo haré después de las vacaciones).

En el caso contrario, tomemos el ejemplo del estudiante de idiomas que quiere convertirse en traductor después de una carrera de 4 años. Su objetivo y su tiempo disponible no tienen nada que ver con los míos. Incluso si le aconsejara no meterse de lleno inmediatamente con la gramática, pronto tendrá que dedicar mucho tiempo y energía a esas nociones.

Cada uno con su método para aprender la gramática

Hay a quien le gusta organizar lo que aprende. Sientan las bases, elaboran esquemas y descubren reglas. Otros son más eficaces con la improvisación y la espontaneidad. El estudio precoz de la gramática servirá a los primeros y perjudicará a los segundos.

En mi opinión, creo que estoy entre ambos. Me gusta ser espontáneo al principio, lanzándome al idioma mediante la escucha y la memorización de palabras y frases; después, pasar a una fase de consolidación durante la que utilizo reglas precisas para perfeccionar los sonidos que he aprendido. Cada uno deberá encontrar el método que le resulte más útil.

La obsesión por la perfección puede ser un obstáculo para hablar en otro idioma

Un día Cinzia, una amiga diplomada en japonés, me dijo algo que me dejó tocado. Durante su año de carrera en Japón, conoció a unos italianos y franceses que estaban allí por trabajo. Hablaban japonés sin haber abierto jamás un libro de gramática. Su japonés no era perfecto, pero hablaban con más naturalidad que ella que, después de dos años de estudios, daba mil vueltas a las reglas en su cabeza antes de abrir la boca. La gramática era un freno a la hora de expresarse, aunque, más tarde, resultaría útil.

Todo esto para decir que si tu objetivo es ser capaz de hablar pronto es preferible, al principio, que no te preocupes por las reglas gramaticales: los errores tienen un papel en el aprendizaje, mientras que la búsqueda inmediata de la perfección, no.

¿Qué te parece nuestro enfoque para aprender la gramática? Déjanos tu opinión en los comentarios.


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