Blog de MosaLingua > Francés > Las frutas en francés: la lista completa y cómo pedirlas en el mercado

Las frutas en francés: la lista completa y cómo pedirlas en el mercado

Céline Actualizado el 16/09/2026
Hay un momento en el que te das cuenta de que sabes conjugar verbos pero no sabes pedir medio kilo de cerezas. Aprender las frutas en francés no va solo de memorizar una lista de palabras, porque cada una arrastra un artículo, una pronunciación que casi nunca coincide con lo que ves escrito y, a veces, un doble sentido que puede jugártela. En esta guía tienes el vocabulario completo por familias, la regla del género con su excepción más famosa, los falsos amigos que más se repiten y las frases exactas para comprar fruta sin titubear. Si estás empezando a aprender francés, este vocabulario es de los más útiles.
frutas en francés

Puntos clave:

  • En francés, «un fruit» es masculino, pero casi todas las frutas acabadas en -e son femeninas.
  • La excepción que hay que memorizar: «le pamplemousse» (pomelo), masculino pese a la -e.
  • «Les fruits secs» es fruta deshidratada; los frutos de cáscara son «les fruits à coque».
  • Falsos amigos: «l'avocat» es aguacate y abogado, y «les fruits de mer» son mariscos.
  • En el mercado se usa du, de la, des y se compra por kilo o por gramo.

Un puesto de mercado, cinco segundos y una duda

Imagina la escena: sábado por la mañana, un marché de barrio, cajas de fruta apiladas y una vendedora que te mira esperando. Tú ya sabes decir bonjour y merci, pero entre esas dos palabras hay un hueco enorme que se llama vocabulario. Y ahí es donde te das cuenta de que «fruta» no es una palabra, sino cuarenta.

La buena noticia es que este es uno de los campos léxicos más agradecidos del francés: muchas palabras se parecen bastante al español, la lógica del género es bastante regular y, sobre todo, lo vas a usar de verdad. Empecemos por la base: un fruit (una fruta) es masculino, aunque en español sea femenino, y el plural es les fruits. La t final no se pronuncia: suena «FRUÍ».

El género: una regla que funciona casi siempre

Aquí está el atajo que más tiempo te va a ahorrar: la inmensa mayoría de las frutas que terminan en -e son femeninas. La pomme, la poire, la banane, la fraise, la pêche, la prune, la mangue, la figue, la pastèque… El patrón se repite tanto que puedes fiarte de él como de una regla por defecto.

Las que no terminan en -e suelen ser masculinas: le citron, le melon, le raisin, l’abricot, l’ananas. Y luego está la excepción que todo el mundo recuerda porque suena rarísima: le pamplemousse (el pomelo), masculino a pesar de terminar en -e. Si la memorizas como excepción única, el resto encaja solo.

Consejo: no aprendas nunca la fruta suelta, apréndela con su artículo pegado, como si fuera una sola palabra: «lapomme», «leraisin», «lepamplemousse». Es el mismo esfuerzo de memoria y te ahorra el 90 % de los errores de género que cometen los hispanohablantes en francés.

Las frutas de todos los días

Estas son las que aparecen en cualquier frutería, en cualquier estación y en cualquier examen. La transcripción entre comillas es aproximada, solo para orientarte:

  • La pomme = la manzana → «POM». Nada que ver con la pomme de terre, que es la patata.
  • La poire = la pera → «PUÁR».
  • La banane = el plátano → «ba-NÁN».
  • L’orange (f.) = la naranja → «o-RÁNSH». Es femenina, aunque el artículo apostrofado lo esconda.
  • Le citron = el limón → «si-TRÓN» (con n nasal). La lima es le citron vert, literalmente «limón verde».
  • Le raisin = la uva → «re-ZÉN». Ojo: es un colectivo, se usa en singular. Un solo grano es un grain de raisin.
  • La pêche = el melocotón → «PESH».
  • L’abricot (m.) = el albaricoque → «a-bri-KÓ», con la t muda.
  • La prune = la ciruela → «PRÜN».
  • Le melon = el melón · la pastèque = la sandía → «pas-TEK».

Fíjate en un detalle que se le escapa a mucha gente: le raisin funciona como le riz o le sable, es decir, como una masa. Nadie pide des raisins en el mercado para comer uvas; se pide du raisin. Es el tipo de matiz que separa una frase correcta de una frase que suena nativa.

Los cítricos y las frutas exóticas

Este grupo ha crecido mucho en los mercados franceses en las últimas décadas, y merece la pena tenerlo controlado porque son palabras muy visuales y fáciles de recordar:

Mejora tu francés con MosaLingua Premium

Prueba de forma gratuita nuestra solución todo en uno para mejorar rápidamente

verbo can ingles

  • memoriza vocabulario útil gracias a un método basado en la ciencia cognitiva;
  • mejora tu comprensión oral con vídeos, pódcast y diálogos adaptados a tu nivel;
  • asimila la gramática de una manera sencilla e inteligente;
  • habla con un tutor de IA disponible 24h/7 para mejorar tu expresión oral.
Empezar de forma gratuita
  • Le pamplemousse = el pomelo
  • La mandarine = la mandarina
  • La clémentine = la clementina
  • L’ananas (m.) = la piña. La s final normalmente no se pronuncia en Francia, aunque oirás las dos versiones.
  • La mangue = el mango
  • La papaye = la papaya
  • Le litchi = el lichi
  • Le kiwi = el kiwi
  • La grenade = la granada
  • La figue = el higo
  • La noix de coco = el coco
  • La datte = el dátil
  • Le fruit de la passion = el maracuyá o fruta de la pasión.
  • L’avocat (m.) = el aguacate. Sí, exactamente la misma palabra que «abogado».

Ese último caso da mucho juego y por eso se recuerda tan bien. En francés, mon avocat puede ser tu abogado o tu aguacate, y solo el contexto lo aclara. Los franceses bromean con ello constantemente, así que si algún día lo confundes en voz alta, estarás en muy buena compañía.

Los «fruits rouges»: una categoría que en español no existe igual

En Francia hay una etiqueta que verás por todas partes (en yogures, tartas, mermeladas y cartas de restaurante) y que no tiene un equivalente exacto en español: les fruits rouges. Nosotros decimos «frutos rojos» o «frutas del bosque», pero en francés es una categoría comercial totalmente asentada que agrupa lo siguiente:

  • La fraise = la fresa → «FREZ». La fresa silvestre pequeña es la fraise des bois.
  • La framboise = la frambuesa → «fram-BUÁZ».
  • La cerise = la cereza → «se-RÍZ».
  • La myrtille = el arándano → «mir-TÍY».
  • La mûre = la mora → «MÜR».
  • La groseille = la grosella → «gro-ZÉY» · le cassis = la grosella negra.

Saber esta expresión te sirve para mucho más que la frutería: un coulis de fruits rouges o une tarte aux fruits rouges son clásicos absolutos de las cartas de postres. Es vocabulario de supervivencia gastronómica, igual que los colores en francés lo son cuando vas a comprar ropa.

La trampa de los «frutos secos»

Aquí es donde casi todos los hispanohablantes patinan, y el error es completamente lógico. En español, «frutos secos» incluye tanto las almendras y las nueces como los orejones y las pasas. El francés separa las dos cosas y usa términos distintos:

  • Les fruits secs = fruta deshidratada: les abricots secs (orejones), les raisins secs (pasas), les figues sèches (higos secos).
  • Les fruits à coque = frutos de cáscara: la noix (nuez), la noisette (avellana), l’amande (almendra), la pistache (pistacho), la cacahuète (cacahuete).

Si pides des fruits secs esperando un puñado de almendras, te van a ofrecer pasas y orejones. Y ya que estamos con las trampas: les fruits de mer no son fruta, es marisco. Es una de esas expresiones que suenan poéticas hasta que las traduces literalmente en un restaurante y te llega un plato de mejillones.

Comprar fruta en francés: las frases que funcionan

Con el vocabulario resuelto, falta lo práctico. En el mercado, la fruta casi nunca se pide con el artículo definido: se usan los artículos partitivos (du, de la, des) o directamente una cantidad seguida de de.

Por ejemplo:

    • Je voudrais un kilo de pommes, s’il vous plaît. = Quería un kilo de manzanas, por favor.
    • 500 grammes de cerises, s’il vous plaît. = Medio kilo de cerezas, por favor.
    • C’est combien, le raisin ? = ¿A cuánto está la uva?
    • Elles sont mûres, vos pêches ? = ¿Están maduros sus melocotones?
    • Et avec ceci ? — Ce sera tout, merci. = ¿Alguna cosa más? — Eso es todo, gracias.

Esa penúltima frase, Et avec ceci ?, es el ritual sagrado de cualquier comerciante francés y te la van a decir siempre. Tener preparada la respuesta te evita ese silencio incómodo que arruina la confianza. Si te interesa este tipo de francés real y no de manual, tenemos una selección de vocabulario en francés para viajar a Francia que va justo en esa línea.

Tres expresiones con fruta que oirás sin buscarlas

El francés usa la fruta para hablar de cosas que no tienen nada que ver con la fruta, y estas tres son de uso diario:

      • Tomber dans les pommes = desmayarse. Literalmente, «caerse en las manzanas».
      • Avoir la pêche = estar lleno de energía. También se dice avoir la banane, que además implica ir sonriendo.
      • Ramener sa fraise = meter baza, opinar sin que nadie te lo haya pedido.

Aprenderlas junto al vocabulario tiene una ventaja doble: fijas la palabra base en un contexto memorable y, de paso, entiendes conversaciones que de otro modo te dejarían fuera. Nadie olvida la pomme después de saber que los franceses se desmayan cayendo en ellas.

las-frutas-en-frances-la-lista-completa-y-como-pedirlas-en-el-mercado-mosalingua

Mi consejo como francesa nativa: aprende las frutas por temporada, no en orden alfabético. En Francia el mercado manda mucho, y en junio todo el mundo habla de fraises y cerises, en agosto de pêches y abricots, y en otoño de raisin y figues. Si aprendes cinco frutas de la estación en la que estás, las vas a oír esa misma semana en la radio, en el súper y en casa de un amigo, y se te quedan sin esfuerzo. Las demás ya llegarán cuando toque.

las-frutas-en-frances-la-lista-completa-y-como-pedirlas-en-el-mercado-mosalinguaCéline

Cómo fijarlo sin que se te olvide en dos semanas

El vocabulario de comida tiene una ventaja que no tiene casi ningún otro: lo tienes delante todos los días. Aprovecha eso y nombra en francés lo que hay en tu frutero cada mañana, con su artículo incluido. Son diez segundos y equivalen a una repetición espaciada gratuita.

Y cuando quieras dar el siguiente paso, pasa del sustantivo a la frase: no te quedes en la pomme, di j’adore les pommes o je vais acheter des pommes. La palabra suelta se olvida; la palabra dentro de una frase que has dicho en voz alta, mucho menos. Si te ha entrado hambre, aquí puedes seguir con la gastronomía francesa.

La próxima vez que pases por un mercado, aunque sea el de tu barrio, prueba a repasar mentalmente lo que ves como si estuvieras en Lyon un sábado por la mañana. ¡Bon appétit et à bientôt !