Aprender inglés no tiene por qué ser difícil: descubre por qué el inglés es tan inusual y, al mismo tiempo, más fácil de lo que muchos piensan. A primera vista, el inglés parece estar lleno de excepciones y reglas ilógicas. Pero precisamente este sinsentido es su superpoder: el idioma es flexible, perdona los errores y, a menudo, es más fácil de hablar de lo que se piensa. En este artículo descubrirás por qué son precisamente las irregularidades las que hacen que el inglés sea tan fácil de aprender.

Por qué el inglés es tan raro

Tanto si eres hablante nativo de inglés como si eres un estudiante avanzado, a todos nos encanta quejarnos de que el inglés no tiene sentido. Pero aquí tienes un dato curioso: la mayor parte de sus sinsentidos son debidos a la historia que hay detrás de la lengua.

Por qué el inglés es tan raro (y más fácil de lo que te piensas)

En inglés, escribimos «rough» y «through» de forma totalmente diferente, y son palabras que no riman con ninguna otra. ¿Y cómo puede ser que «go» se convierta en «went?» ¿Qué pasa con eso?

El inglés es como una enorme colcha de retazos. Está cosido con palabras prestadas a lo largo de siglos y continentes.

Piénsalo. Tenemos palabras del nórdico, el francés, el latín y el hindi. Cada cultura invasora, cada ruta comercial, cada ola migratoria ha dejado su huella en el inglés. Por eso tenemos dobles como «begin» y «commence» o «cow» y «beef.» También es la razón por la que la ortografía inglesa parece un batiburrillo de reglas incongruentes.

Básicamente es un armario donde todo funciona según sus propias tradiciones. Pero esa es la ventaja.

Cómo el caos te ayuda a aprender

Este caos da a los estudiantes una flexibilidad increíble. ¿No te acuerdas de una palabra difícil? El inglés casi siempre ofrece alternativas más sencillas. Puedes sustituir «I require assistance» por algo más sencillo, como «I need help», y te entenderán perfectamente.

El vocabulario estratificado del inglés te permite ajustar el grado de formalidad o informalidad de tu discurso. Si quieres mantener un estilo más informal, puedes limitarte a palabras germánicas cortas. Por ejemplo, «make», «buy», o «ask.» Pero si quieres sonar más profesional o académico, puedes usar palabras de origen latino como «construct», «purchase», o «inquire.» Esta posibilidad de cambio de estilo es un regalo para los estudiantes.

No tienes que dominar cada palabra. Solo necesitas un conjunto pequeño y flexible de elementos básicos. Es como si tuvieras múltiples sinónimos al alcance de la mano para no quedarte nunca sin palabras.

Verbos irregulares: tus peores enemigos y, al mismo tiempo, tus mejores amigos

Ahora, abordemos el tema tabú: los verbos irregulares.

¿Por qué «go» se convierte en «went» y «buy» en «bought»? Parece injusto, ¿verdad? Pero piénsalo: las palabras más irregulares del inglés también suelen ser las más comunes. Be, go, have, do… Y cuando los humanos repetimos palabras constantemente, se acortan y simplifican de forma natural con el paso del tiempo. Decir «went» es más fácil que decir «goed».

A lo largo de generaciones, el lenguaje evoluciona para agilizar la comunicación cotidiana. Y esto no solo sucede con el inglés. Los estudiantes de español lidian con «soy» y «estoy». Los estudiantes de francés tienen que memorizar el verbo «être», y los estudiantes de alemán se las ven con el «sein». Todas las lenguas tienen sus irregularidades, pero casi siempre se superponen con las palabras más comunes.

¿La buena noticia? Una vez que las aprendas, habrás dominado casi todo lo que necesitas saber para mantener una conversación cotidiana. Esta es una de las razones por las que el inglés es tan popular en todo el mundo: ¡es flexible!

Cometer errores y aun así ser comprendido: el secreto del éxito inglés

Puedes alterar el orden de las palabras, omitir una terminación, olvidar un tiempo verbal, y casi siempre se te seguirá entendiendo.

Digamos que olvidas añadir la terminación del pasado «-ed» a una palabra y, por ejemplo, dices: «Yesterday, I walk to school». Un hablante nativo seguirá entendiendo perfectamente lo que quieres decir. Compáralo con otros idiomas en los que un pequeño error lo cambia todo.

Es un truco psicológico extraño. Las cosas extrañas se nos quedan grabadas en la mente. ¿Por qué «colonel» se pronuncia «kernel»? ¿Por qué «knight» tiene una «k» y una «gh» muda? Es frustrante, sí… pero hace que lo recordemos.

Los estudios demuestran que las cosas inusuales o extrañas son mucho más fáciles de recordar. Esto se debe a que tu cerebro presta especial atención. El inglés está lleno de estos pequeños y peculiares acertijos. Y una vez que te acostumbras a lo extraño, puede parecer más como resolver un acertijo que leer un libro de texto.

Entonces, ¿qué puedes hacer para que este idioma tan complicado te resulte útil?

  1. Céntrate en las 100 palabras más importantes. Estas cubren casi la mitad de todas las conversaciones cotidianas. Palabras como «go», «get», «want» y «like» son tu pan de cada día.
  2. Utiliza sinónimos para simplificar las cosas. ¿Tienes dificultades con «purchase»? ¡Simplemente di «buy»!
  3. Acepta tus errores. Los hablantes nativos rompen las reglas constantemente.
  4. Aprende con historias. Las grafías extrañas se recuerdan más fácilmente si se asocian con imágenes o chistes.
  5. Aprende con expresiones idiomáticas en lugar de reglas gramaticales. Esa es la verdadera clave para una comunicación natural.

Palabras extranjeras que ya conoces sin saberlo

Una de las razones por las que el inglés se ha extendido tanto es su flexibilidad. No solo tolera el préstamo de palabras de otros idiomas. ¡Se nutre de ello! Piensa en palabras del día a día como «karaoke, yoga, sushi, emoji»… Estas provienen de idiomas como el japonés o el sánscrito, y apenas las modificamos.

El inglés no tiene una «policía lingüística», como el francés con la «Académie Française». Si una nueva palabra es útil, simplemente la adoptamos. Para los estudiantes, esto significa que probablemente ya estén familiarizados con docenas de palabras en inglés y ni siquiera lo saben.

La perfección es la enemiga del progreso

El objetivo del lenguaje es comunicarse con las personas, no impresionar a los demás con gramática abstracta. Y el inglés, más que muchos otros idiomas, premia el esfuerzo por encima de la precisión. Puedes tener un acento marcado, mezclar tiempos verbales e incluso omitir palabras, y la gente te seguirá entendiendo.

La clave es empezar a hablar pronto, cometer errores a menudo, y tratarlos como parte del proceso. Cada frase extraña que dices te acerca un paso más a la fluidez.

Aquí tienes una estadística divertida: un estudio descubrió que saber solo 1000 palabras en inglés cubre el 85 % de las conversaciones cotidianas. Esto demuestra que no es necesario tener un vocabulario súper rico ni una gramática perfecta para hablar con fluidez. Solo necesitas una base sólida y la valentía para usarla.

Y recuerda, incluso los hablantes nativos utilizan solo una pequeña parte de las palabras inglesas que tienen a su disposición. Hay más de 170 000 palabras que utilizar. Así que basta con dominar lo básico. Con eso, ya jugarás con ventaja.

Conclusión

Sí, ¡el inglés es un lío! Es como un Frankenstein de un idioma cosido a partir de todas las culturas con las que ha entrado en contacto. Sus reglas ortográficas no tienen sentido. Sus verbos rompen los patrones y su vocabulario parece infinito.

Pero precisamente por eso es tan flexible, maleable y sorprendentemente divertido. El inglés no exige perfección. Recompensa la creatividad, la confianza y la comunicación.

Así que este es el reto que te propongo: ¡acepta el caos! Utiliza las grafías extrañas como trucos mnemotécnicos. Juega con los sinónimos y habla incluso cuando no estés seguro. Cuanto más experimentes, más rápido encontrarás tu camino.

Nuestro VÍDEO sobre el tema: Por qué el inglés es tan raro

El siguiente vídeo está en inglés, pero hay subtítulos en español disponibles:

 


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¡Hasta la próxima!